Tengo una terraza en mi habitación y nunca he hecho mucha vida en ella, alguna vez salí a leer, incluso a dormir cuando era pequeña, o a hacer tareas de las que manchan, pero al fin le voy a dar el uso deseado: llenarla de todo tipo de plantas.
Como vivo hace tiempo a caballo entre dos ciudades, nunca le he podido dedicar demasiado tiempo a cuidar esta afición (hay quien me llama abrazadora de los árboles), pero ahora tengo un espacio y ganas. De momento este espacio se irá llenando de mis queridos cactus, y mis ganas vienen por plantar pimientos (o cualquier otra solanácea) en cuanto llegue febrero-marzo.
Os dejo una foto de mi Pilosocereus gounellei, replantado en un escurridor de cubiertos (dedicada al blog de Irisë con motivo de su última entrada)